Presentación

Cómo afrontar el trance de reaprender a ligar tras una ruptura

Salir a homenaje

Por supuesto no es lo mismo si la ruptura se produce por sorpresa o el río venía sonando desde hacía tiempo. Tampoco si se debe a una elección propia o ajena, o si actores secundarios hacen su aparición en un momento dado. En cualquier caso, aunque sea deseada, meditada y de mutuo acuerdo, los cambios que supone una separación suelen crear desajustes, activar emociones poco agradables o nos enfrentan a situaciones, como la vivencia de la soledad forzosa, para la que pocas personas solemos estar preparadas. Es normal sentirse agotado, perdido, confuso e inseguro. La autoestima es muy probable que baje y es habitual que sintamos que es un fracaso, aunque no lo sea. Queremos aprovechar cada minuto y recuperar fiestas y planes que antes resultaban imposibles. Suelen aparecer diversos miedos. A que te lo vuelvan a hacer, a no volver a encontrar a nadie para compartir tu vida, a que no te quieran o a dudar de nuestras habilidades para amar. Es muy humano llegar a pensar esto, sin embargo, es importante no generalizar.

La nueva normalidad

Meetic o Edarling ofrecen experiencias demasiado gourmets, vamos, son muy selectas. Solteros exquisitos pagando lo que bien podrían gastarse en una noche de cañas. Laura 27 se ha vuelto una experta en el tortuoso arte del ligoteo en redes.

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Atreverme, generar ese misterio y ese juego. Hoy en día es un acción asumido por la sociedad que las relaciones ya no tienen por qué ser para toda la vida. La mayor parte de los hombres y mujeres podemos elegir nuestro destino delicate y el de nuestras relaciones de pareja.

1.- La atracción

Para quitarse el calentón, Lorena cogió el coche desde su casa, al antorcha de Madrid hasta el barrio de Carabanchel. Para disimular, al día subsiguiente bajó a hacerle la compra para tener un ticket que justificase una eventual parada de la Policía. Y menos mal. A la ida, nadie de los tres controles por los que pasó le dio el alto, pero a la vuelta, no tuvo tanta suerte. La verdad es que no sé si me compensó todo el estrés que pasé por echar un polvo. A medida que se suman los días de confinamiento, la soledad de las cuatro paredes va pesando en las ganas de amor de quienes no tienen compañía.