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Hace siete años que viajo sola —y acompañada, de a ratos, también— y hasta ahora no me había dignado a escribir un post al respecto. Autofoto en Cadaqués, España Viajar sola siendo mujer es muy distinto a viajar solo siendo hombre. Empecemos entonces. A mí también me pasó, por eso te escribo. Para organizarnos mejor, voy a dividir mi relato en tres: el antes, el durante y el después del viaje.

1. Tailandia

Alucinación de prueba Os aconsejamos hacer una prueba a pequeña escala de vuestro viaje, para ver si la cosa funciona. Así que a conciencia de que sería duro afrontar un alucinación tan largo sin haber viajado juntos antes, probamos con algo similar, empero a pequeña escala: el camino de Santiago. Nos fuimos una semana y allí experimentamos el cansancio agotador, horas y horas de caminar, 24 horas juntos… y bueno, la cosa fue muy bien y volvimos juntos. Decidir a dónde ir también puede generar conflicto… nosotros normalmente intentamos ir a países donde ninguno de los dos hayamos estado antes, o haga abundante tiempo que estuvimos. Una buena faceta de decidirse es que cada individuo haga una propuesta, y después admirar qué se adapta mejor a estos tres factores fundamentales del viaje: el tiempo del que disponemos, el presupuesto y la climatología. Tuvimos que acontecer de largo ya que era estación de lluvias, y no tenía arrepentido pasar dos semanas allí, sin eficacia salir del Hostel. Por muchas ganas que tuviéramos la meteorología no nos acompañó, así que lo dejamos para otro viaje.