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Sexo en cuarentena: cómo gozar y cuidarse ante el “corralito sexual”

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El sale a repartir pizzas y ella se queda con los nenes. El vuelve y quiere tener sexo y a ella le da miedo. No tiene celos de otras, sino temor del virus. Lo manda a bañar y a sacarse la ropa. Pero no es un strip tease.

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Un alto deseo sexual nunca debe entenderse como adicción al sexo. Su parecido actual, hipersexualidad, genera confusión entre las personas especialmente deseantes y activas sexualmente. Esta enfermedad, señalada como un fango, aunque habitualmente normalizado y potenciado en el género masculino, se banaliza o critica al mismo tiempo que se contribuye a su adicción en muchas ocasiones. En una formación de administración, varios sexólogos estuvimos hablando sobre el modelo kano, de los años 80, sobre desarrollo de productos y satisfacción del cliente.

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