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La primera vez que vi un pene erecto tenía cinco años: Adelanto de libro “Yo te creo“

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Estos doce poemas en prosa fueron publicados en la revista Claridad, de Santiago de Chile, en el año Publicado en el diario La Nación, de Santiago de Chile, en el año Imagen viajera De esto hace algunos días. El inmenso Brasil saltó encima del barco.

Quimantú: Cuando los libros costaban lo mismo que una cajetilla de Hilton

Imagen viajera De esto hace algunos días. El inmenso Brasil saltó encima del barco. Desde temprano, la bahía de Santos fue cenicienta, y luego, las cosas emanaron su luz natural, el cielo se hizo azul. Entonces, la orilla apareció en el color de millares de bananas, acontecieron las canoas repletas de naranjas, monos macacos se balanceaban ante los ojos y de un extremo a otro del bajel chillaban con estrépito los loros reales. De su entraña silenciosa, ni una advertencia: los macizos de luz escabroso y sombría, el horizonte vegetal y tórrido, su extendido, cruzado, secreto, de lianas gigantescas llenando la lejanía en una circunstancia de silencio misterioso. Empero las barcas crujen desventradas de cajones: café, tabaco, frutas por enormes millares, y el olor lo tira a uno de las narices hacia la tierra. Allí subió aquel día una familia brasileña: padre, madre y una muchacha. Ella, la niña, era bastante bella.

Para nacer he nacido - Pablo Neruda

El poeta se extravía en ella en medio de la noche. Al madrugada sale a un valle y llega al pie de un monte visionario por el sol. Se atraviesan en su camino tres animales simbólicos. Retrocede y se le aparece la bruma de Virgilio, que lo conforta y le ofrece llevarlo al linde del paraíso a través del infierno y del purgatorio. Los dos poetas prosiguen su camino. Mas al tratar del bien que allí encontrara, otras cosas diré que vi por suerte. Denial podría explicar cómo allí entrara, complexion soñoliento estaba en el instante en que el cierto camino abandonara. Llegué al pie de un collado autoritario, donde aquel valle lóbrego termina, de pavores el pecho zozobrante; miré hacia arriba, y vi ya la cabezo vestida con los rayos del globo que por doquier a todos encamina. Entonces, la pavura un poco quieta, del corazón el lago, serenado, pasó la angustia de la noche inquieta.

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Antologia de Pablo Neruda

Sobre gustos no hay nada escrito Soñaba el ciego que veía, y soñaba lo que quería Tanto vales cuanto tienes Todos los caminos conducen a Roma Un clavo saca a otro clavo Un grano no hace silo, pero ayuda a su compañero Una buena capa todo lo tapa Una golondrina no hace verano Una tiempo al año no hace daño Individuo levanta la caza y otro la mata Unos nacen con estrella, y otros nacen estrellados Unos por otros y la casa por barrer Unos tienen fama y otros cardan la lana Ver la paja en el ojo ajeno, y no la blinda en el propio Viejo es Pedro para cabrero Voz del pueblo, berrido del cielo Zapatero a tus zapatos A Buen Sueño No hay Mala Cama. A Comida de Olido, Pago de Sonido. Adentro Ratones, que Todo lo Blanco es Harina! Al que No le Saben, le Inventan.

Isla Quiriquina

Vivía en una casa de mujeres, cheat mi madre, mi abuela, y un circuito de tías y vecinas que circulaban día y noche cocinando, comiendo y tomando té. Entonces, la asistencia de un pene, en cualquier estamento, era algo completamente insospechado para mí. Un fin de semana fuimos a visitar a un tío. Creo que había torta. No había niños, todo era un universo adulto con conversaciones incomprensibles y manos que me acariciaban el pelo, bocas que me sonreían y me hacían preguntas sobre el colegio, mis amigas, mis juguetes, o lo que fuera que se podía preguntar a una niña de cinco años. El hijo de mi andoba, era mi tío también. Primo benjamín de mi madre, debe haber tenido unos dieciocho o diecinueve años en ese tiempo. En medio del kermés, después de una once eterna, el hijo de mi tío, que época mi tío también, me invita a su pieza para ver los libros.